jueves, 26 de marzo de 2015
Cierro los ojos y es inevitable darse cuenta, estoy perdida.
De fondo la chica del telediario pronostica el tiempo para mañana, lo cierto es que desde que no se nada de ti para mi nunca es un buen día. Podría parecer obvio. Atascarme en un peldaño es habitual si ya no subo por tus escaleras, hasta la quinta planta donde también, la entrada a tu piso era mi salida de emergencia favorita. Se me da fatal hacerlo sin ti, y conmigo misma nunca e conseguido llevarme bien del todo. Son las 2 de la mañana y aún espero que alguien me salve de pensarte. Que alguien me recuerde que cuando echas de menos, la vida sigue sin más, aunque no quieras. Nunca suelo tener lo que deseo, y cuando decidí que tú eras mi nuevo sueño era consciente de que seguramente te perdería. No sabes lo que me está costando rendirme... Lo que me cuesta no buscarte. ¿Como dejas de luchar por tus sueños?
lunes, 16 de marzo de 2015
''Estoy tan destrozada por dentro, que todos mis pedazos se unen y me complementan...''
Llevo casi dos horas y media escribiendo y borrando todo lo que sangro por miedo a salpicarte con mis miedos, y es irónico, pues creo que estas ya demasiado lejos incluso para darte cuenta de que sigues siendo parte de las líneas que te escribo. Y es que huir sin mirar atrás sería menos complicado si no fuese justamente atrás donde se está quedando todo lo que pudimos ser. Yo no tengo ni tuve ni tendré tanta fuerza como tienes tú. Yo no puedo mirar tus fotografías sin tiritar de ganas de sumergirme en cada una de ellas. En esa sonrisa que me mata y me dio la vida tantas veces. Yo no puedo leerte sabiendo que cada verso está más y más lejos de acercarse a mí. Que lo que duele no es saber que ahora le escribes a ella, sino ser consciente de que lo haces con las mismas manos con las que un día me escribiste a mí. Ojalá hubiésemos inventado un idioma que sólo entendiésemos tú y yo, un lenguaje que pudiera gritar en plena noche cuando me despierta tu recuerdo y deslizo cuidadosamente mi mano hasta el otro lado de la cama con la intención de encontrarte, y luego me muero y me ahogo de golpe al volver a la realidad y ver, que ahí es justamente donde no volverás a estar. Jamás hubiese imaginado que el silencio pudiese llegar a hacer tanto ruido a las cuatro de la madrugada… Deberías preguntarme por qué no duermo al caer la noche, por qué no cierro jamás los ojos hasta bien pasado el amanecer. Pregúntamelo. Te diré que tengo miedo de soñar contigo. Te diré que por el día hay demasiado ruido como para caer de lleno en ese mundo en donde te sueles colar y de momento, no cerrar los ojos es la única manera que tengo de poder dejar de verte. Pregúntame por qué temo a mi subconsciente. Te diré que eres tú quien vive en él y te diré que duele, no te imaginas cuánto duele darle la libertad para soñarte y despertarme y ver que todo lo que acaban de tocar mis manos no es más que parte de una mentira demasiado amarga. No, no duermo de noche por miedo a soñarte. No lo hago porque sé que no estarás ahí al abrir los ojos, porque sé que ya no quieres volver a estar. Este tramo de la huida está acabando con lo poco que quedaba de mí…
Apenas me quedan fuerzas para lanzarte esta última bengala y ni siquiera sé si estarás mirando al cielo. Necesito que mires al cielo. Estoy tirada en cualquier rincón de tu barrio esperando a que me encuentres para poder decirte que jamás me he alejado de ti.
Que he intentado engañarme, una y otra vez pensando que si escribía un cuento repleto de mentiras, alguna acabaría volviéndose verdad, y lejos de eso, temo que cada uno de esos cuentos hayan destruido por completo cualquier esperanza de volver a leernos. No te imaginas cuánto lo siento. Estoy tirada en el lugar donde nos sentábamos juntos esperando que la casualidad o el destino que un día nos unió nos cruce de nuevo en su camino... Pero llueve y no apareces… Al menos mi corazón sé con seguridad que esta contigo, debajo de tu cama. Y ojalá lo veas, y me extrañes. Allí lo dejé. (y allí debe estar)
(Dale tú las buenas noches de mi parte. Esta vez te toca a ti cuidarlo a él…)
Apenas me quedan fuerzas para lanzarte esta última bengala y ni siquiera sé si estarás mirando al cielo. Necesito que mires al cielo. Estoy tirada en cualquier rincón de tu barrio esperando a que me encuentres para poder decirte que jamás me he alejado de ti.
Que he intentado engañarme, una y otra vez pensando que si escribía un cuento repleto de mentiras, alguna acabaría volviéndose verdad, y lejos de eso, temo que cada uno de esos cuentos hayan destruido por completo cualquier esperanza de volver a leernos. No te imaginas cuánto lo siento. Estoy tirada en el lugar donde nos sentábamos juntos esperando que la casualidad o el destino que un día nos unió nos cruce de nuevo en su camino... Pero llueve y no apareces… Al menos mi corazón sé con seguridad que esta contigo, debajo de tu cama. Y ojalá lo veas, y me extrañes. Allí lo dejé. (y allí debe estar)
(Dale tú las buenas noches de mi parte. Esta vez te toca a ti cuidarlo a él…)
martes, 24 de febrero de 2015
''Dicen que el 94% de las veces que extrañas a alguien, simplemente te estas extrañando a ti mismo cuando eras feliz.''
‘’Quien te quiere te
busca’’ ¿Y porque siempre tengo que ser yo? Creo que sencillamente es porque
esas personas, las que quiero, no malgastan ni un segundo del día
en pensar en mí. Es irónico que nuestras personas favoritas nos esquiven. Irónico
y frustrante. Llevo 1 puto mes y un día
sin ver a una de ellas. Y la otra sencillamente pone escusas tontas porque
tiene cosas mejores que hacer. Estoy
cansada de ignorar a la gente que quiere estar a mi lado y dedicarme a
buscaros. Estoy cansada de quereros. Ojala existiese un botón en la cabeza de
la gente, uno que nos resetease, que pudiera pulsarse y lograra que olvidáramos
lo que sentimos. Que nos quedásemos en blanco.’’
miércoles, 18 de febrero de 2015
Tres deseos.
Hace unos meses conocí a
alguien diferente. Era de esa clase de personas que te asombran con sus
contestaciones. Un día, le pregunte que le pediría al genio si le ofreciera
tres deseos. Me contesto que quería un trabajo estable. Quería tener una vida
tranquila. Y poder compartirla con alguien que fuera capaz de saber que pensaba
con solo mirarle a los ojos. Debo de reconocer que el ultimo deseó me rallo. Me
asustó no ser esa persona. Yo solo lo miraba como un ciego miraría al mundo por
primera vez. Intentando con todas mis fuerzas que mis ojos funcionarán.
Ese día yo abría pedido
lo típico. Dinero salud y amor. Pero si me preguntaran ahora me sobrarían dos
deseos. Contestaría sin pensarlo.
Pediría poder seguir mirándolo.
''Un día pasa, pasa que estás de pie en algún lado y te das cuenta de que no quieres ser ninguno de los que están a tu alrededor Ni siquiera quieres ser tú. Solo quieres salir corriendo. Salir a toda hostia del sitio en el que estás.''
Puede que el problema es que siempre voy
demasiado deprisa. Puede que mi problema seas tú. Antes de conocerte mi mundo
era sencillo. No tenía la necesidad de mirar hacia atrás. Hasta que te conocí y
en poco tiempo te convertiste en mi prioridad. Inevitablemente nuestros caminos
fueron separándose. Hice todo lo posible por seguirte, pero al parecer en tu
carretera solo había espacio para un vehículo y en tu moto ya estaba
sentada otra chica detrás. Abrazada a ti. Justo como yo lo hacía
cuando recorríamos la ciudad a las 3 de la mañana. Seguramente ni te
acordaras de la primera vez que me ofreciste darme una vuelta. Pero
lamentablemente a mí me tocó la parte de recordar cada segundo. De tu olor y de
cómo aumentaba mi pulso cuando acelerabas el motor. De cómo vi hacerse de día
desde la ventana de tu comedor, echada encima de ti, haciéndome la
dormida mientras me tocabas el pelo. Jamás había tenido tantas ganas
de besar a alguien en mi vida. Y jamás creo que vuelva a tenerlas.
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